La abdicación de Juan Carlos I como Rey de España ha puesto
de manifiesto las aspiraciones de gran parte de la ciudadanía nacional de
cambiar la forma política del Estado que, como recoge el párrafo tercero de artículo
1 de la Constitución
es la Monarquía
parlamentaria.
Referendum
Ya! Es la consigna que llevó a miles de personas la tarde del pasado 2 de
junio, para hacerle llegar a los dirigentes políticos, y a la propia familia
real la opinión de una gran parte de la ciudadanía. Importante
recordar el contenido del párrafo segundo del propio art. 1 de la Constitución : la
soberanía nacional reside en el pueblo español.
¿Como
vehiculizar estos anhelos?. La vía de la
iniciativa legislativa popular está cerrada por la propia constitución – otro asunto
sobre el que habría que reflexionar la necesidad de cambio-, por lo que no cabe
más que la iniciativa parlamentaria. La
configuración actual del Parlamente nacional, con mayoría absoluta del PP, nos
lleva a descartar a éste como promotor de la iniciativa para el cambio
constitucional pero nos quedan una serie de parlamentos autonómicos donde las
fuerzas progresistas tienen mayoría y podrían remitir a la Mesa del Congreso una
proposición de ley de reforma constitucional.
Si el hoy
príncipe Felipe aspira a ser el Rey de un Estado democrático y de derecho, como
es el español, debería ser el primer interesado en impulsar la vía del
referendum consultivo, previsto en el artículo 92 de la Constitución para “decisiones
políticas de especial trascendencia” como vía de legitimación democrática de su
acceso a la Jefatura
del Estado.
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